Los relojes con calendario evolucionaron a lo largo del tiempo para capturar los ciclos de los cuerpos celestes con una combinación de pequeñas levas y engranajes. Entre ellos, el calendario perpetuo (uno de los más complejos de esta categoría) es como un pequeño ordenador mecánico en la muñeca capaz de indicar la fecha correcta durante todo un siglo. Los calendarios perpetuos han marcado la historia de Audemars Piguet desde 1875.
Sébastian Vivas
Director de Patrimonio y Museo, Audemars Piguet