Inspirándose en el interés de sus obras anteriores por la acción en directo y el cuerpo humano, Pirici investiga ahora cómo otras configuraciones y estructuras materiales actúan y se comportan de una forma «similar a la vida». Con ello, Attune establece una línea de continuidad entre lo vivo y lo no vivo, entre la materia denominada «inerte» y la materia biológica.
Pirici crea un paisaje imaginario vibrante dentro del vestíbulo histórico de la Hamburger Bahnhof. La artista entremezcla elementos escultóricos activos con una actuación en directo y piezas musicales polifónicas coreografiadas y compuestas por ella misma. Una escultura a modo de vid de acero inoxidable, una duna de arena de forma variable, una plataforma en espiral, plantas, formaciones minerales y jardines químicos, entre otros elementos, sitúan al público frente a la maravilla de los procesos y patrones de autoorganización. Estos no solo definen el mundo de la experiencia, sino que también ofrecen una visión privilegiada del surgir de la vida y la evolución.