La hora elíptica

En el siglo XV, con la invención del muelle real enrollado, empezaron a fabricarse relojes de menor tamaño. El enrollamiento del muelle proporciona al mecanismo la energía que necesita, como las pesadas pesas de hierro y plomo proporcionaban energía a los enormes relojes de torre y los primeros relojes de pared de uso doméstico.

En el año 1500, la progresiva miniaturización y portabilidad del reloj mecánico condujeron al nacimiento de una nueva categoría: el reloj mecánico portátil. Los primeros relojes portátiles del siglo XVI, extraordinariamente raros y caros para la época, solían estar lujosamente decorados con finos grabados de escenas alegóricas y mitológicas y motivos vegetales y florales.

En los siglos XVI y XVII, los diseños circulares, que acabarían convirtiéndose en la norma, eran una excepción; eran mucho más frecuentes los relojes ovalados, como los denominados «huevos de Núremberg», que deben su nombre a su característica forma y a una de las regiones en las que se originaron. Comparados con los relojes actuales, tenían un tamaño considerable, ya que funcionaban con la misma tecnología que los relojes de gran tamaño de la época: el escape de rueda catalina. Al principio, los relojes portátiles se llevaban colgados al cuello y, más adelante, prendidos en la cintura con una châtelaine. Habrían de pasar varios siglos para que empezaran a llevarse en el bolsillo.

1567. Retrato de un dignatario con su reloj al cuello. Núremberg. Detalle. Germanisches Nationalmuseum.

La forma ovalada no solo se adecuaba mejor a los voluminosos movimientos con escape de rueda catalina, sino que, además, ofrecía un mayor espacio en la esfera para las indicaciones de las complicaciones. La indicación de la hora solía consistir en un disco horario circular con una sola aguja; el espacio restante lo ocupaban el calendario y los ajustes del despertador. En los relojes portátiles ovalados sin complicaciones, el disco horario circular se acompañaba de minuciosos grabados. 

1567. Retrato de un dignatario con su reloj al cuello. Núremberg, Germanisches Nationalmuseum.

A mediados del siglo XVII, la forma ovalada había sido reemplazada en gran medida por la forma redonda, típica de los relojes de bolsillo. Se fabricaban relojes con otras formas —con forma de cruz, por ejemplo—, pero eran una excepción. En la década de 1650, la precisión de los relojes aumentó de forma considerable gracias a la invención del espiral. Más adelante, la introducción de sistemas de escape más eficaces, como el escape de cilindro y el escape de áncora, permitió a los relojeros reducir el grosor de sus creaciones y experimentar con otras formas. Así, en el siglo XVIII y principios del XIX, se fabricaron relojes de muy diversas formas, como flores, instrumentos musicales e insectos, entre otros muchos diseños de fantasía.

Tras el esplendor vivido en el siglo XVI, la forma ovalada pasó a un segundo plano, pero volvería a aparecer durante el período del art nouveau (finales del siglo XIX y principios del XX). Inspirado en la naturaleza, el art nouveau se caracteriza por el uso de líneas curvas, arabescos y otros motivos tomados de la flora y la fauna. 

A finales de la década de 1910, surge el art déco, un movimiento en el que se enmarca el primer modelo ovalado (o elíptico) de Audemars Piguet, fabricado a principios de los años 1920. Tanto la caja como el movimiento eran ovalados, de modo que encajaban perfectamente. Se fabricaron varios ejemplares, que, como todos los relojes Audemars Piguet anteriores a 1951, eran piezas únicas.

1926. Movimiento ovalado. Archivos de Audemars Piguet.

Década de 1920. Reloj de pulsera con caja ovalada. Archivos de Audemars Piguet.

Los relojes ovalados de Audemars Piguet vivieron su primera época de esplendor en los años 60 y 70 del siglo XX, un periodo en el que se experimenta mucho con el diseño y el lenguaje formal en la relojería y en otros ámbitos. Antes de concebir el Royal Oak en 1972, Gérald Genta diseñó algunos de los relojes ovalados más fascinantes de la época.

El óvalo adoptó formas muy diversas: horizontal, vertical, ancho, estrecho, con pulsera, con correa, para señora, para caballero... Estos relojes de pulsera solían fabricarse con piedras preciosas y semipreciosas de colores y texturas muy variados. En la mayoría de los casos, se trata de piezas únicas o de ediciones muy limitadas. Algunos ocupan un lugar destacado en la colección del Museo Audemars Piguet por la originalidad de su diseño, el uso combinado de distintos materiales y su impecable factura. 

En 1995, Audemars Piguet presenta una flamante colección inspirada en estos relojes: Millenary. 25 años después, la colección Millenary sigue haciendo gala de audacia y originalidad. En ella tienen cabida, entre otros, varios modelos ovalados con esfera descentrada, piedras preciosas y semipreciosas y bellísimas pulseras fabricadas con esmero: diseños muy actuales que evocan el origen de los relojes.