El fabuloso diseño de la “Gran Tapicería”
La esfera del Royal Oak luce un guilloché elaborado de manera extraordinaria, mediante maquinarias antiguas que tienen más de medio siglo. Una visita al ritmo del sonido del metal.
Al final de un pasillo largo y luminoso de la Manufactura Audemars Piguet, en Le Brassus, una serie de tictacs resuenan de forma continua. Demasiado rápidos y demasiado fuertes para que podamos pensar que se trata de movimientos relojeros, pero es que en realidad se trata de otro tipo de máquinas. Ellas efectúan el guilloché de las esferas del Royal Oak, es decir, las mallas de puntos y surcos que forman los cuadrados y los rombos del motivo “Gran Tapicería”. Este grabado de gran complejidad permite captar la luz y acentuar el perfil geométrico del reloj.
“La esfera de latón es grabada por un buril que reproduce el motivo representado en un disco fijado a la máquina, como un pantógrafo. Un apuntador recorre el disco desde la periferia hasta el centro, al tiempo que gira. El sistema combina una cama que elabora pequeños rombos entre los cuadrados”, explica Nicolas Prost, ingeniero y jefe del proyecto guilloché. La operación tarda entre 20 y 50 minutos, en función del diámetro de la esfera. El proceso es muy delicado. El más mínimo salto basta para dañar la pieza, pues el impacto se ve como una partícula de polvo en un espejo. A medida que el piqueteado se acerca al centro del círculo, la velocidad aumenta, anunciando el nacimiento de una esfera nueva, lista para ser enviada para las operaciones de acabado.
Desde el nacimiento del Royal Oak en 1972, el guilloché lo lleva a cabo únicamente un especialista en esferas denominado cadranier. Como la empresa deseaba realizar esta operación en interno, la marca relojera recuperó en Canadá y en los Estados Unidos unas máquinas antiguas, de unos cincuenta años de antigüedad, las que fueron revisadas, reparadas y mejoradas durante más de un año para luego ser puestas en servicio hace tres años.