Esté donde esté
23 de agosto de 2010 Innovaciones

Cada uno tiene su propia dirección

Las indicaciones astronómicas del reloj “Ecuación del tiempo” de Audemars Piguet, están calculadas en función de las coordenadas geográficas del domicilio de su propietario. Un desafío que el equipo del Laboratorio de Investigación y Desarrollo de la Manufactura superó brillantemente.

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La astronomía desempeña un papel preponderante en la relación con el tiempo. Una relación que con facilidad puede convertirse en un rompecabezas. En efecto, un día sólo dura 24 horas exactas cuatro veces por año: el 15 de abril, el 13 de junio, el 1° de septiembre y el 25 de diciembre. La trayectoria elíptica que describe la Tierra en torno al Sol y la inclinación del eje de la rotación de la misma explican esta variación. La ecuación del tiempo equivale a la diferencia entre el tiempo solar verdadero y el tiempo civil que indican los relojes terrestres.

El modelo “Ecuación del Tiempo” de Audemars Piguet permite conocer el desfase con precisión. Para indicar la hora media de culminación y las horas del amanecer y de la puesta del sol, el sistema de lectura de este guardatiempos de excepción toma en cuenta el lugar exacto elegido por su propietario. Así, cuando un cliente adquiere un modelo Ecuación del Tiempo, el nombre de su ciudad y la hora promedio de culminación del sol en este lugar están grabados en el realce del reloj.

“Algunos clientes desean establecer la efemérides con respecto a las coordenadas del solar de su casa”, observa Gilles Pellet, responsable del Laboratorio de  Investigación y Desarrollo de Audemars Piguet desde 1997. Todos los lugares son posibles, desde la ubicación de un rascacielos de Tokio hasta una granja en Tejas. Entre las personalizaciones más prestigiosas, Audemars Piguet cuenta en particular con la Casa Blanca de Washington, grabada a petición del Ex-Presidente Bill Clinton. Pero también hemos tenido algunas direcciones insólitas: “Recibimos una solicitud que indicaba “Daheim”, pero no podíamos localizar esta ciudad en el mundo. En realidad, esta palabra significa “mi casa” en alemán. Ese era el nombre que el propietario quería grabar en su reloj. Entonces nos comunicó las coordenadas de su casa para que procediéramos a establecer los cálculos”, sonríe el responsable.