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Audemars Piguet’s Haute Joaillerie watchmaking unveiled
24 de junio de 2013

La más pura expresión reflejada en la Alta Joyería

Audemars Piguet presenta un reloj de Alta Joyería extraordinario que confiere una nueva dimensión a una especialidad que desde hace 130 años ilumina su patrimonio

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Con el paso del tiempo, la creación de piezas joyeras femeninas ha desvelado talentos que la Manufactura ha sabido consolidar. Y este nuevo reloj encarna la prueba suprema. 

Fundada en 1875 en Le Brassus, en el Valle de Joux, Audemars Piguet es una marca relojera independiente, que aún hoy se mantiene en el patrimonio de las familias fundadoras y sigue estando implantada en su pueblo natal. Sus valores de tradición y autenticidad están íntimamente relacionados con el entorno de su actividad, como queda plasmado a través de la campaña de publicidad que realza maravillosamente los paisajes de la región. En 2013, el valle ensalzado por Audemars Piguet se vislumbra en una pieza de joyería de alto contenido simbólico, que evoca tanto el patrimonio natural de la marca como el lado femenino que desde siempre le ha caracterizado.

Audemars Piguet comenzó a crear calibres especiales para relojes femeninos en 1883, menos de diez años después de su fundación, y desde entonces ha sabido perpetuar el arte de la joyería. A comienzos del siglo XX, con la Belle Époque y los años veinte, la creatividad marcaba a todas las generaciones y abría las puertas hacia un periodo de una riqueza inimitable. Hoy en día, los temas vegetales del Art Nouveau se ven reflejados en una representación del Valle de Joux y las líneas depuradas de esta creación retoman la geometría características del Art Déco. Esta sofisticada creación contemporánea encarna una armoniosa combinación de estilos.

Esta nueva pieza de Alta Joyería fue creada bajo la mirada de un mujer, la Presidenta del Consejo de Administración Jasmine Audemars, y gracias a la imaginación de la diseñadora Julie Dicks, quien desde hace dos años representa la única presencia femenina en el departamento de diseño integrado de la marca. Fruto de su sensibilidad particular, este reloj de pulsera extremadamente refinado, de 28,5 milímetros de diámetro, deslumbra sobre un brazalete formado por hojas de distintos tamaños en finas ramas entrelazadas. Es una pieza que juega con la asimetría de las ramificaciones invertidas y la corona descentrada a las 2, y con la sutileza, alternando superficies pulidas y engastadas. El estilizado paisaje sobre la esfera evoca el Dent de Vaulion, un pico de las montañas del Jura que domina el lago de Joux. Para simbolizar la calma de la naturaleza dormida bajo la nieve, la diseñadora decidió combinar los blancos del nácar, el oro y los diamantes. Unos cuantos zafiros azules realzan la tonalidad fría y, con un toque femenino de poesía, un vuelo de golondrinas anuncia la inminente llegada de la primavera.

  • Audemars Piguet’s Haute Joaillerie watchmaking unveiled
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El encuentro de los oficios artísticos
Esta obra maestra contemporánea ha sido diseñada, desarrollada y fabricada en los talleres de Audemars Piguet. Representa la combinación de los oficios artísticos perpetuados por la Casa y es el fruto de la colaboración interactiva entre nuestros artesanos, diseñador, joyero, engastador y grabador, y nuestros relojeros, creadores del movimiento mecánico manufactura.

La realización del brazalete requirió un proceso particularmente largo y minucioso. Antes de la fase de fabricación, los volúmenes y las articulaciones fueron analizados detalladamente con el fin de obtener un equilibrio perfecto y una flexibilidad óptima con respecto al diseño original. Cada hoja de oro, de tamaño diferente, fue moldeada individualmente a mano. El hermoso follaje cubre las delicadas ramas, montadas según la sofisticada técnica del mallado parisino, y va formando curvas en forma de "S" que hacen que la tarea sea aún más compleja. El joyero ha utilizado un cierre invisible, disimulado en la carrura, a las 6, con el fin de preservar la estética de la pieza. El brazalete, por su parte, se desmonta completamente permitiendo un ajuste a la perfección en la muñeca de la propietaria.

Las piedras preciosas, los diamantes más puros (IF) y los zafiros de la mejor calidad, se engastan en talla brillante, baguette y marquise. Algunas gemas son talladas sobre la pieza para que se adapten al emplazamiento que les corresponde, otras en cambio tienen un carácter tan extraordinario, que su forma se impone en la estructura. Los diferentes engastes, nieve, con granos y cerrado, forman armoniosos reflejos que contrastan con inimitable sutileza en una composición iluminada hasta el fondo de la caja. En total, la pieza tiene 440 diamantes, incluyendo 16 talla marquise excepcionales, de un peso de 10,99 quilates, y 11 zafiros azules de un peso de 0,21 quilate.

Toda la maestría del grabador se aprecia en el delicado relieve que realza la lámina de oro sobre la esfera. Calada como un encaje, da vida a la decoración sobre el fondo vestido de diamantes y nácar inmaculado. Las ramas tienen una superficie extraordinaria, fruto de un minucioso trabajo; son tan finas (0,3 a 0,4 milímetros de grosor), que un simple gesto desafortunado hubiese podido estropear todo el trabajo. El follaje grabado sobre toda la carrura dibuja líneas dinámicas que prolongan las ramificaciones de las asas del brazalete. El componente del movimiento que destaca es el rochete; realzada por un grabado especial, esta pieza redonda y móvil atrae la mirada personalizando el movimiento que se aprecia a través del fondo de zafiro.

El movimiento mecánico alojado en este reloj de Alta Joyería es el 3091 de cuerda manual, que late a 21.600 alternancias/hora y posee una reserva de marcha de 48 horas. Diseñado, desarrollado y fabricado en los talleres de la Manufacture Audemars Piguet, sus decoraciones respetan la más pura tradición del arte relojero. Los tornillos azulados evocan el color de las agujas de oro que recorren la esfera y los zafiros que realzan el resplandor del brazalete. Animado por este movimiento, el nuevo guarda-tiempos adquiere un carácter exclusivo excepcional, puesto que es uno de los pocos relojes‑joya equipados con un calibre mecánico.

En esta suntuosa creación, todo es armonía. El tema elegido refleja la identidad de una empresa familiar que permanece fiel a sus raíces y que ha sabido combinar a la perfección arte joyero y arte relojero. Con esta pieza, Audemars Piguet anuncia el renacimiento de la Alta Joyería, que colmará las expectativas de las amantes de su arte secular.