Grande Complication Royal Oak Esqueletizado Titanio: se hace la luz sobre las complicaciones…
Tan intenso como imponente en la muñeca, el nuevo Royal Oak Grande Complication propuesto con caja en titanio combinado con un brazalete trabajado en el mismo metal, juega deliberadamente la carta del estilo radical. Visualmente sin ambigüedad en su naturaleza primaria, esta referencia de líneas estilizadas y deportivas pertenece a la familia muy exclusiva de los relojes de Grande Complication realizados anualmente por encargo por un solo y único relojero experimentado que trabaja en el restringido equipo de maestros relojeros reunidos en Le Brassus, en el taller de Grande Complication de Audemars Piguet.
Con la voluntad de llegar cada vez más lejos, la manufactura, que domina desde hace años el arte de sublimar los materiales desde los más tradicionales a los más innovadores, lanza con este modelo un reloj de Grande Complication que se coloca el el paroxismo de su arte, ataviándolo con elementos técnicos y contemporáneos. Su caja mecanizada oculta un calibre mecánico de carga automática fino y de altos vuelos, donde una parte de los componentes permanecen visibles a través del fondo abierto, además de poder observarlos a través de la esfera realizada en zafiro transparente. El ojo experto identificará a través de los calados sabiamente organizados, distintas levas, resortes y básculas, algunas de las piezas acabadas con un cuidado receloso por su único fabricante, uno de los pocos maestros capacitados para realizar de principio a fin una pieza de esta complejidad. Pero la mirada, aunque acompañada en esta inmersión dentro de la alta relojería, sólo percibirá una ínfima parte de los 648 componentes necesarios para el buen funcionamiento de este corazón automático, ultracomplejo y delicado, que integra las funciones de cronógrafo con ratrapante, de calendario perpetuo y repetición de minutos.
Esta pieza requiere casi 700 horas de montaje, ajuste y acabados manuales, que comprenden los angulados o los tratamientos de acabado como los perlados o las «côtes de Genève», y al menos 120 horas de calado manual, y se percibe inmediatamente como una referencia en materia de equilibrio. No hay que olvidar que la integración y la homogeneización de las distintas funcionalidades y de algunas piezas sensibles como los timbres concéntricos afinados a mano han sido objeto de una profunda reflexión destinada a conservar el fino grosor del calibre. Este tratamiento, resultado de una pericia perfectamente dominada por Audemars Piguet desde su fundación en 1875, permite a este reloj de gran fuerza gráfica por su manera de combinar con armonía la elegancia y el aspecto deportivo, la ligereza incomparable con la gran complejidad, imponer su estilo, encarnando los valores relojeros tradicionales llevados a su paroxismo, con toda su modernidad...
Grande Complication Royal Oak en Acero: Seducción mecánica...
Propuesto en acero como la pieza original nacida del lápiz de Gérald Genta hace justo 40 años, el Royal Oak à Grande Complication del 40º aniversario celebra con majestuosidad una referencia que ha pasado en una generación humana del reloj de vanguardia al icono. Y el potencial sigue ahí, ya que el instrumento aquí presentado es un concentrado de tecnicidad.
La pieza combina, en un movimiento ultraplano ensamblado por un solo y único relojero, al menos una funcionalidad de cada una de las tres grandes familias de complicaciones clásicas. No obstante, la manufactura Audemars Piguet añade a la repetición de Minutos y al calendario perpetuo la función ratrapante a la del cronógrafo, a modo de firma secreta. Combinación lograda de aspecto deportivo y elegancia, este instrumento de medición del tiempo de una complejidad extraordinaria oculta bajo su esfera de motivo «Tapicería» realizado interna y unitariamente con máquinas específicas, un movimiento automático particularmente cuidado firmado por Cal. 2885. Nada menos que 648 componentes acabados con paciencia, ajustados y montados en casi 700 horas otorgan su alma a este reloj tan lejano a lo ordinario. Realizada exclusivamente por encargo, esta pieza de alta relojería se produce sólo en muy pequeñas cantidades, ya que los relojeros, por dedicados que estén a su arte, no podrían realizar más que una decena de estos corazones de excepción al año.
Así pues, hay que decidirse: este reloj de sonoridad cristalina gracias a la presencia de dos timbres situados de manera concéntrica, capaz de presentar de manera perpetua (hasta 2100) largos periodos del calendario, preciso en la medición de los tiempos cortos e incluso de medir los tiempos intermedios gracias a la presencia de la ratrapante, requiere un trabajo muy paciente. Obra de un solo maestro, esta referencia de corazón ultrafino (8,55 mm) es de lo más infrecuente. Pero su valor, más allá de las palabras, es emocional. Esto se debe a que este reloj, recién salido de los talleres, celebra a su manera y con fasto el aniversario de los 40 años de la colección Royal Oak. De una complejidad perfeccionada, esta pieza, única dotada de una masa oscilante desarrollada especialmente para los modelos del 40º aniversario, viene, como los demás instrumentos pertenecientes al círculo cerrado de los instrumentos de Grande Complication, en un estuche que contiene un «piano» (especie de caja de resonancia para la repetición de minutos), que unos talentosos luthiers han realizado con madera de árboles «cosechados», como ellos dicen poéticamente, en los bosques cercanos a la manufactura..