La perfección absoluta es inalcanzable
Para el artista Davide Quayola, la maestría absoluta es un estado muy difícil de alcanzar, pero intentar mejorar constantemente en el propio oficio es la mejor manera de evolucionar.
En la obra de Quayola, lo más importante es la exploración de la relación entre lo real y lo artificial, entre lo abstracto y lo figurativo, entre lo antiguo y lo nuevo. Para conseguirlo, este artista de 29 años establecido en Londres utiliza la fotografía, la escultura digital, las instalaciones audiovisuales de inmersión y las performances.
¿Qué significan las nociones de control y de aspiración a la excelencia para usted como artista?
Para mí, el Arte consiste en la excelencia. Me interesan el estudio, la manipulación y la reinterpretación del mundo que nos rodea y, en concreto, me centro en iconos de perfección. Las nociones de control y excelencia son elementos vitales de mi trabajo. Intento entender en profundidad mis temas, descifrar las normas que definen sus características visuales y espaciales. A continuación, parto de esas reglas para reensamblarlos.
¿Cree que alguna vez alcanzará la maestría absoluta?
Pienso que es imposible alcanzar la maestría total o la perfección absoluta. Me gusta la idea de intentar mejorar constantemente: no alcanzar nunca el pináculo de la excelencia es una buena manera de evolucionar.