Sebastien Leon Agneessens
3 de marzo de 2012

La excelencia es un compañero de viaje
New York Making-of
New York Making-of

Sebastien Leon Agneessens es un artista francés instalado en París que crea instalaciones multimedia. Actualmente está construyendo la mayor escultura sonora del mundo y terminando su segunda grabación en solitario.

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Sebastien Leon Agneessens, artista establecido en Nueva York, tiene múltiples facetas: director creativo, diseñador, compositor e artista de instalaciones. Tras trabajar en el campo del marketing, este francés de 35 años contribuyó a la creación de The Point, un espacio de exposiciones donde organiza instalaciones para artistas neoyorquinos, y Formavision, un estudio de diseño que pretende crear relaciones entre el mundo del arte y las grandes marcas. Para él, la excelencia es, sobre todo, fruto del trabajo en equipo.

Como artista, ¿qué significa para usted la idea de excelencia, de maestría?
Mi enfoque artístico se basa principalmente en la intuición, la poesía, la inspiración y la búsqueda de una relación entre la tensión y el equilibrio, ya sea en forma de música o de escultura. En mi opinión, un artista contemporáneo es al mismo tiempo un observador de la sociedad y un director de orquesta ecléctico. Para llevar a cabo mis proyectos, que son muy variados, tengo que trabajar con los mejores artesanos, músicos, productores, fabricantes y técnicos. Su excelencia es lo que da la calidad a mi trabajo, su búsqueda de la perfección y su maestría son lo que me permite no sobrecargarme. Sin su excelencia, mis instalaciones serían castillos de naipes. Para mí, la excelencia no es una cualidad intrínseca, sino una compañera de viaje que espero que permanezca junto a mí, encarnada en mis colaboradores artísticos y técnicos. Son ellos quienes tienen los pies en el suelo para que yo pueda tener la cabeza en las nubes.

Hablando de arte, ¿puede contarnos algo sobre sus proyectos actuales?
Actualmente estoy trabajando en "Golden Horns" (Vientos dorados), una instalación sonora de 35 pisos que es en parte un instrumento de viento y en parte un sistema de ventilación. La instalación se colocará en una torre residencial de Estambul y servirá para transformar la arquitectura en música. Que yo sepa, será la mayor instalación musical del mundo. También me estoy preparando para el lanzamiento de mi nuevo álbum, "Jeux d’Artifices", grabado en Nueva York y Jamaica.

¿Qué piensa de la maestría en el ámbito de la relojería y, en particular, en la marca Audemars Piguet?
El mundo de la relojería no deja de asombrarme. A raíz de mi proyecto con Audemars Piguet, conocí a los artesanos del valle de Joux, que dan vida a esos relojes magníficos, símbolos de precisión, paciencia, tradición y espíritu independiente. Creo sinceramente que las Grandes Complicaciones de Audemars Piguet deben considerarse parte del patrimonio mundial de la Humanidad, como una catedral. Esas complicaciones son el fruto de siglos de trabajo incansable por parte de los maestros relojeros, que han ido aumentando sus habilidades generación tras generación. Al llevar un Audemars Piguet, uno sólo puede asombrarse ante el genio que le acompaña en cada momento, enroscado con sencillez en la muñeca.

Más información sobre el 40º aniversario en la sección correspondiente.